La madrugada del último domingo 29 de diciembre, la comunidad nativa de Potsoteni, en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), enfrentó una tragedia irreparable. L.N.O.C., una niña de tan solo cuatro años, perdió la vida tras consumir una sustancia venenosa y no recibir atención médica oportuna.
Su familia y los comuneros lucharon durante toda la noche para salvarla con conocimientos empíricos, debido a que el puesto de salud más cercano, lleva vario días cerrado, por lo que no pudo recibir el auxilio necesario.
La Central Asháninka del Río Ene denunció que este lamentable hecho no es un caso aislado, sino un reflejo del abandono sanitario que sufren las comunidades nativas. A través de un comunicado, exigieron a SUSALUDPerú y a la Dirección Regional de Salud de Junín tomar medidas urgentes para garantizar que los puestos de salud de la región funcionen de manera continua.
“¡No más vidas perdidas por el abandono de nuestras autoridades!”, declararon los líderes comunales, visiblemente consternados.
El fallecimiento de L.N.O.C. evidencia la precariedad en la que viven estas comunidades y la necesidad imperiosa de que las autoridades actúen para prevenir más tragedias como esta.










