Un comunero asháninka de la Comunidad Nativa de Tincabeni, identificado como Jacop Campos Quintimari, permanece herido desde la tarde del domingo tras un accidente con su escopeta en la zona de Alto Chichireni, sin haber recibido hasta el momento atención médica. La razón: el Puesto de Salud local se encontraba cerrado y sin personal al momento de la emergencia.
El hecho ha sido denunciado públicamente por la Unión Ashaninka Nomatsiguenga del Valle del Mantaro (Kanuja), que calificó el caso como un acto de “abandono total” por parte de las autoridades sanitarias. Según la organización, el propio presidente de la comunidad acudió al establecimiento y dio fe de que no había nadie para atender al herido.
Este no sería un caso aislado. Las denuncias por la falta de personal y recursos en los centros de salud de la selva central se han repetido en los últimos años, sin que hasta ahora se evidencie una solución concreta. ¿Qué medidas se están tomando para garantizar el acceso a la salud en territorios indígenas? ¿Por qué un puesto de salud permanece cerrado durante una emergencia?
La situación ha motivado un llamado urgente a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), al Ministerio de Salud, al Gobierno Regional de Junín, a la DIRESA Junín, al MIDIS y al Ministerio de Cultura. “Exigimos una respuesta inmediata. Si no se atiende nuestro reclamo en 24 horas, iniciaremos movilizaciones y exigiremos sanciones para los responsables”, advirtió AIDESEP en un comunicado.
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa las graves brechas en el sistema de salud rural. Mientras las políticas públicas no se traduzcan en presencia efectiva del Estado en comunidades indígenas, seguirán ocurriendo hechos como este, donde la vida de una persona depende no solo de una herida, sino de la negligencia estructural.
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