La seguridad ciudadana en Huancayo atraviesa una grave crisis. A la preocupante ola de robos y extorsiones que afecta a diversos sectores de la ciudad, se suma el deterioro del sistema de videovigilancia, dejando a la población expuesta y sin protección efectiva.
De acuerdo con un reciente informe de la Contraloría General de la República, la Municipalidad Provincial de Huancayo cuenta actualmente con 54 cámaras de seguridad. Sin embargo, más de la mitad de estos dispositivos no funcionan correctamente: 19 están completamente inoperativas por obsolescencia, 8 presentan imágenes borrosas y 5 se encuentran en mantenimiento. En total, 32 cámaras no están en condiciones óptimas de funcionamiento, lo que representa más del 59% del sistema inutilizado.
Frente a esta situación, líderes vecinales han alzado su voz. Cristhian Lazo Trujillo, presidente de la junta vecinal del sector Señor de los Milagros, denunció ante Panamericana Televisión que la única cámara ubicada en su zona está fuera de servicio desde hace varios meses, a pesar de que se trata de un área considerada de alto riesgo.
“Tenemos cantinas, prostíbulos y nightclubs clandestinos. Es un foco rojo y no tenemos vigilancia. La única cámara que teníamos dejó de funcionar hace meses”, declaró Trujillo.
El dirigente vecinal también anunció que las juntas vecinales están gestionando apoyo financiero directamente con el Gobierno Regional de Junín ante lo que calificó como una “inacción total” por parte de la Municipalidad Provincial. De concretarse este apoyo, Huancayo podría contar con nuevas cámaras dentro de dos a tres meses.
La preocupación aumenta al conocer que muchas de las cámaras inoperativas están ubicadas en sectores de alta incidencia delictiva como el jirón Huancas, prolongación Huánuco, jirón Atahualpa, prolongación Piura, jirón Amazonas, avenida San Carlos, jirones Puno, Ica, Mantaro, la zona conocida como la Corona del Fraile, la avenida Calmell del Solar y el parque Cerrito.
Pero el problema de la seguridad ciudadana va más allá de las cámaras. Según Trujillo, otros programas clave se encuentran igualmente debilitados: el Escuadrón Corcel opera a menos del 50% de su capacidad, el botón de pánico no funciona y las líneas de Serenazgo aún no han sido habilitadas por falta de pago.










