El hartazgo frente a la creciente ola de inseguridad que golpea al sector transporte ha llevado a los transportistas de carga pesada a anunciar un paro indefinido a nivel nacional a partir del martes 18 de junio. A esta medida podrían sumarse también los transportistas urbanos y diversas organizaciones civiles que ya vienen evaluando su participación.
La convocatoria, liderada por el Frente Nacional de Carga Pesada, busca visibilizar el abandono que aseguran sufrir por parte del Ejecutivo frente al avance del crimen organizado en las rutas. Entre sus principales denuncias figuran el cobro de cupos, cada vez más extendido en el interior del país, y la penetración del sistema “gota a gota”, una modalidad de préstamos extorsivos que afecta tanto a transportistas como a comerciantes y familias.
“El cobro de cupos está tomando presencia al interior del país, siendo Junín una de las regiones más afectadas”, denunció Misael Martínez, vocero del gremio.
La paralización anunciada incluye la detención del transporte de mercadería, incluidos productos de primera necesidad, lo que podría afectar seriamente el abastecimiento si el conflicto se prolonga.
Martínez también advirtió que el paro es solo el inicio de una serie de acciones si el gobierno no responde con medidas multisectoriales concretas frente a la inseguridad que, según indican, ha rebasado los límites del control estatal. De no ser escuchados, exigirán la salida del gobierno de turno.
“Planteamos al Ejecutivo respuestas claras y urgentes. No más promesas ni reuniones sin resultados”, manifestó el dirigente.
Por su parte, gremios del transporte urbano también han mostrado su disposición a plegarse a la medida en los próximos días, al igual que colectivos de la sociedad civil.
La incertidumbre crece a solo días del anunciado paro nacional. Mientras tanto, el Ejecutivo aún no se pronuncia públicamente sobre esta nueva jornada de protesta que podría escalar rápidamente y tener un impacto económico nacional si no se atienden las demandas del sector.










