La perseverancia de Rafaela Mallma, una empresaria de más de 60 años, doblegó la indiferencia municipal. Este martes 16 de septiembre, en su día 22 de huelga, que incluyó encadenarse a las afueras de la Municipalidad Distrital de El Tambo, consiguió que el alcalde Julio Llallico acudiera finalmente a escuchar su reclamo por una deuda que asciende a 45 mil soles por servicios de mantenimiento mecánico.
De forma breve, la autoridad edil solicitó que la proveedora entregue la documentación a despacho de alcaldía para evaluar su caso, aunque se trata de un proceso que —según denunció Mallma— ya fue revisado en reiteradas ocasiones por las áreas administrativas sin ofrecerle solución.
“Estoy luchando por lo que me corresponde, no es un favor, es un derecho. Tengo que hacer esto porque nadie escucha”, expresó Mallma visiblemente afectada por las semanas de protesta.
El malestar de la empresaria la llevó incluso a protagonizar un altercado con el exjefe de mantenimiento, quien hoy labora en otra área de la municipalidad. Además, ante la falta de respuestas, radicalizó su medida con una huelga de hambre desde el último lunes, poniendo en riesgo su salud.
Tras la última conversación sostenida, el alcalde se comprometió a revisar directamente la documentación, paso que podría marcar el inicio del fin de la protesta que ya ha generado eco en la ciudadanía.
Sin embargo, el compromiso quedó en entredicho. En horas de la tarde, cuando Mallma buscó nuevamente dialogar con Llallico, el alcalde no la recibió, lo que ha vuelto a encender críticas sobre la falta de voluntad política para resolver de manera efectiva un caso que afecta a una mujer que ha tenido que exponer su vida para ser escuchada.










