En momentos en que el país vive una nueva ola de protestas contra el gobierno de José Jerí —que ya ha dejado un fallecido—, las recientes declaraciones del presidente de la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE), Dennys Cuba, han desatado una ola de críticas por el tono complaciente con el que se dirigió al mandatario durante una reunión de trabajo en Palacio de Gobierno.
El encuentro, convocado para abordar estrategias frente a la creciente inseguridad ciudadana, terminó convirtiéndose en un escenario de exaltación al presidente. Lejos de mantener una postura institucional de firmeza y exigencia, Cuba aseguró que “Dios ha permitido que usted, señor Presidente, esté sentado en ese sillón y lleve los destinos del país”.
El representante de los alcaldes del Perú fue más allá al afirmar que “Dios conoce el corazón de los hombres y mujeres, y justamente es Él quien le ha dado esta oportunidad en estos momentos tan aciagos”, para luego expresar un “respaldo del 100%” al presidente Jerí, en nombre de la AMPE.
Las palabras del titular de la asociación, que agrupa a municipalidades de todo el país, resultaron especialmente controversiales en un contexto de tensión social. Lo que debía ser una reunión técnica para articular acciones concretas contra la inseguridad se convirtió en una tribuna de respaldo político, en la que Cuba incluso destacó el supuesto “liderazgo efectivo” del mandatario y su rol anterior en el Congreso y el Conasec, al que llamó “un brazo operativo” del Ejecutivo.
“La actitud que ha venido mostrando en estos días demuestra que ahora sí hay un liderazgo real. Que estas reuniones no sean de té, sino de metas concretas para todas las instituciones”, añadió, reforzando su discurso de apoyo incondicional.
Sin embargo, esta posición ha generado incomodidad en diversos sectores. Desde gobiernos locales y analistas políticos se cuestiona la renuncia del presidente de la AMPE a cualquier atisbo de independencia institucional, al alinearse sin matices con el Ejecutivo justo cuando la legitimidad del presidente Jerí es puesta en duda en las calles.
En lugar de representar la voz de los alcaldes del país —que enfrentan en primera línea las consecuencias de la inseguridad, la crisis económica y el descontento social—, Dennys Cuba parece haber optado por ser un portavoz del poder antes que un interlocutor crítico.










