El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en la madrugada de este sábado que las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar de gran escala en Venezuela que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes, según Trump, fueron trasladados fuera del país.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump aseguró que la acción fue coordinada “en conjunto con las fuerzas del orden de Estados Unidos” y que se planificó durante semanas antes de su ejecución. El mandatario señaló que ofrecerá más detalles en una conferencia de prensa programada para esta mañana desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
La declaración se produjo luego de que residentes y periodistas reportaran explosiones y fuertes detonaciones en diferentes zonas de Caracas y otros puntos de Venezuela, acompañadas de apagones y actividad aérea militar. Aunque Washington calificó la operación como un éxito, hasta ahora no existen verificaciones independientes de la situación ni confirmación oficial de las autoridades venezolanas sobre la captura o paradero de Maduro y Flores.
El gobierno en Caracas ha denunciado los ataques como una “agresión militar” por parte de Estados Unidos, calificativos que también han sido reiterados por diversas naciones de la región. La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, exigió pruebas de vida para el mandatario y su esposa, y aseguró que se desconoce su paradero.
Reacciones internacionales empiezan a aflorar. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, condenó en redes sociales lo que describió como “bombardeos en Caracas” y rechazó cualquier acción unilateral que pueda intensificar la crisis. Por su parte, figuras políticas en Estados Unidos, como el senador Marco Rubio, han señalado que Maduro podría enfrentar cargos penales en tribunales estadounidenses por acusaciones previas relacionadas con narcotráfico.
Este episodio marca una escalada sin precedentes en las tensiones entre Washington y Caracas, en medio de años de relaciones diplomáticas fracturadas y sanciones económicas. La comunidad internacional sigue con atención las repercusiones de estos hechos, que podrían redefinir la situación política y humanitaria en Venezuela y la región.










