En el marco de su 28.° aniversario, la Universidad Continental desarrolló la tercera edición de Innovative Universities 2026, un encuentro internacional que reunió de manera virtual a especialistas de organismos internacionales, universidades y empresas de tecnología educativa para debatir sobre los desafíos que enfrenta la educación superior frente a los acelerados cambios tecnológicos y sociales.
Durante la inauguración, la rectora de la Universidad Continental, Christina Saksanian, sostuvo que las universidades deben evolucionar hacia un modelo basado en el aprendizaje permanente, en el que las personas continúen formándose a lo largo de toda su vida. Asimismo, señaló que aún existen importantes barreras relacionadas con el acceso a la educación superior, la brecha digital y la vinculación entre la formación académica y el mercado laboral.
En esa línea, recordó que en América Latina solo tres de cada diez jóvenes de entre 18 y 24 años acceden a la educación superior, situación que evidencia la necesidad de ampliar las oportunidades educativas.
Por su parte, Borhene Chakroun, representante de la UNESCO, explicó que, aunque la matrícula mundial en educación superior pasó de 100 millones de estudiantes en el año 2000 a más de 269 millones en la actualidad, persisten desigualdades que afectan tanto el acceso como la permanencia de los estudiantes. Además, destacó la importancia de fortalecer la equidad, impulsar una transformación digital ética y promover modelos educativos más flexibles mediante microcredenciales.
El especialista David Bullón abordó el impacto de la inteligencia artificial en las universidades y afirmó que las instituciones deberán adaptarse a un entorno donde la tecnología evoluciona constantemente. Según indicó, las modalidades de enseñanza apoyadas en herramientas tecnológicas podrían cambiar cada tres años, por lo que consideró indispensable que las universidades mantengan una capacidad permanente de innovación y experimentación.
A su turno, Andrés Núñez señaló que tecnologías como la inteligencia artificial, la computación cuántica y los entornos inmersivos modificarán la forma en que las personas estudian y trabajan. Incluso, proyectó que para el año 2030 la matrícula mundial en educación superior podría duplicarse, impulsada principalmente por estudiantes con perfiles no tradicionales que demandarán experiencias de aprendizaje más flexibles.
Al cierre del encuentro, los especialistas coincidieron en que el futuro de la educación superior dependerá de la capacidad de las universidades para derribar barreras de acceso, fortalecer la inclusión, incorporar la inteligencia artificial de manera ética y consolidar modelos de formación adaptados a una sociedad donde el aprendizaje ya no se limita a una etapa de la vida, sino que se desarrolla de forma continua.










