¿Fiestas tradicionales o desorden sin control? La Municipalidad Provincial de Huancayo anunció la imposición de una multa equivalente al 30% de una Unidad Impositiva Tributaria (UIT) a los priostes encargados de la organización de la fiesta del “Padre Eterno” y la Santísima Trinidad, luego de que estos incumplieran los acuerdos previamente establecidos con la comuna.
El gerente municipal, Jhoselim Meza, confirmó que uno de los principales desacatos fue el incumplimiento de los horarios fijados para el uso de la Plaza Constitución, lo que derivó en actos de desorden público durante el desarrollo de la festividad.
Además, Meza señaló que el uso de castillones y pirotécnicos provocó la explosión de una caja de electricidad, generando riesgos para la población y daños en la infraestructura pública. Como consecuencia directa, se impuso la multa a los responsables del evento.
Frente a este nuevo episodio de mal uso del centro histórico de Huancayo, el municipio anunció que se fortalecerá la normativa sobre el uso de la Plaza Constitución y su entorno monumental, especialmente para actividades de gran convocatoria.
“La zona monumental no puede seguir siendo escenario de eventos que atenten contra el orden, la seguridad y el ornato. Estamos comprometidos con impulsar un turismo ordenado y familiar”, declaró Meza, quien también informó que más de 300 trabajadores municipales participaron en las labores de limpieza, seguridad y control, ante la gran cantidad de residuos sólidos generados por la festividad.
La medida deja entrever una preocupación creciente por parte de la autoridad edil frente al desborde de ciertas celebraciones populares. ¿Debe replantearse la forma en que se gestionan estas festividades tradicionales en espacios públicos? ¿Hasta qué punto las tradiciones justifican la alteración del orden y los riesgos para la ciudadanía?










