Una tragedia enluta a la ciudad de Junín. Parte de la antigua iglesia San Ignacio de Loyola colapsó la noche del sábado, dejando como saldo la muerte de un vecino que vivía en la vivienda contigua al templo. El fallecido fue identificado como Víctor Alderete Izaguirre, quien fue encontrado sin vida entre los escombros tras varias horas de labores de rescate.
Según las primeras investigaciones, el hecho ocurrió cuando una pared lateral del templo se vino abajo, cayendo directamente sobre la vivienda del ciudadano. De acuerdo con los familiares, Víctor se encontraba descansando en su habitación al momento del derrumbe y no logró salir a tiempo. Su cuerpo fue hallado luego de que personal de rescate y vecinos excavaran entre los restos de adobe y madera.
El templo, considerado una de las estructuras más antiguas del distrito, presentaba daños visibles y desgaste estructural. Los vecinos aseguraron que desde hace varios meses venían alertando sobre el peligro que representaba el deterioro del inmueble, sin recibir atención oportuna de las autoridades.
“Este es un hecho lamentable que nos llama a actuar con urgencia. La iglesia estaba en mal estado y ya se habían hecho observaciones sobre el riesgo. Ahora tenemos que lamentar la pérdida de una vida”, señaló un regidor de la Municipalidad Provincial de Junín, tras inspeccionar la zona afectada.
El funcionario también precisó que se solicitará una evaluación técnica a cargo de Defensa Civil y el Ministerio de Cultura para determinar si existen más zonas vulnerables dentro del templo y establecer las causas del colapso.
Personal del Cuerpo General de Bomberos, Policía Nacional y Defensa Civil llegó hasta el lugar para realizar el levantamiento del cuerpo y acordonar la zona, mientras se continúa con la limpieza de escombros.
Los moradores piden que se adopten medidas inmediatas para evitar un nuevo derrumbe, especialmente en estructuras patrimoniales que llevan décadas sin mantenimiento.
La iglesia San Ignacio de Loyola, levantada hace más de un siglo, forma parte del legado histórico y religioso de la ciudad de Junín. Hoy, entre los muros derrumbados y el dolor de una familia, su colapso deja un llamado urgente a preservar y asegurar los espacios que son parte de la memoria colectiva.










