El sismo de magnitud 5.1 que sacudió la provincia de Chupaca la noche del 18 de julio continúa siendo analizado por especialistas, quienes elaboraron un mapa que muestra las zonas donde el terremoto se sintió con mayor intensidad y donde provocó los daños más graves. Este análisis permite identificar las localidades que soportaron el mayor impacto del movimiento telúrico.
De acuerdo con el reporte complementario difundido tras el análisis de información del COEN, registros de aceleración del suelo e informes ciudadanos, las localidades más afectadas fueron Pumpunya, Carhuapaccha, Huacrapuquio, Breña, Miraflores, Collpa, Viques, Huayucachi, Chongos Bajo, Tinyari Grande, Antuyoc, Andamarca, Ahuac y San Juan de Iscos.
En estos sectores se registraron intensidades entre VI y VII en la escala de Mercalli, suficientes para provocar el colapso de viviendas y graves daños estructurales. La zona de mayor impacto abarca un área aproximada de 50 kilómetros cuadrados, con una orientación de norte-noroeste a sur-sureste.
En la ciudad de Huancayo el movimiento fue percibido con una intensidad de V Mercalli, llegando incluso a VI en algunos sectores.
El estudio también determinó que el movimiento del suelo fue más fuerte en la sede de SENCICO, en Huancayo, donde se registró la mayor intensidad del sismo. Otro punto de medición importante fue el campus de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP), aunque con una intensidad menor.
Los especialistas concluyeron que el terremoto fue provocado por la reactivación de la falla tectónica Altos del Mantaro. Según explicaron, esta fractura natural de la corteza terrestre es la responsable del sismo del 18 de julio y también de las réplicas que aún se siguen registrando en la zona.
Con estos eventos, ya son seis las réplicas reportadas oficialmente por el IGP desde el terremoto del 18 de julio, aunque el monitoreo de los especialistas ha identificado más de 25 movimientos sísmicos asociados a este proceso de reactivación de la falla Altos del Mantaro.
Mientras tanto, el temor persiste entre las familias damnificadas. En Chongos Bajo, numerosos pobladores continúan durmiendo en carpas o a la intemperie por miedo a que un nuevo sismo termine de derrumbar las viviendas que quedaron seriamente afectadas.










